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| Hans Moll Stubbe, presidente Asociación de Constructores de Hogares de Puerto Rico |
Luego de atravesar uno de sus peores momentos
históricos por los últimos cinco
años, tanto en Puerto Rico como en los Estados
Unidos, el liderato del sector de la
construcción de vivienda comienza a ver
finalmente la luz al final del túnel. Recientemente,
el Gobernador Luis Fortuño develó
un paquete de incentivos que se espera
resulten en el repunte de todos los
componentes de dicha industria.
La posibilidad de que las perspectivas
del sector despunten trae consigo un aire
de esperanza, aunque sea necesario esperar
más tiempo para que los nuevos incentivos
produzcan resultados y se experimente
una recuperación. Esa es la percepción
de Hans Moll Stubbe, presidente
de la Asociación de Constructores de Hogares
de Puerto Rico, quien afirma que ha
llegado el momento para reinventar el sector,
para echar hacia adelante.
“Me siento bien optimista de que estamos
todos unidos y que el gobierno nos
ha dado ese espaldarazo [que necesitábamos]
para que el sector privado meta
mano y también echemos el resto,” dice
Moll Stubbe.
Durante el 18vo Congreso de Vivienda
celebrado a mediados de agosto, Fortuño
anunció un paquete de incentivos diseñados
para reactivar la industria de la construcción
y desarrollo de vivienda, la banca
comercial y compradores. El propósito
final — ayudar a “limpiar el inventario” de
casas vacantes en Puerto Rico, que se estima
en unas 20,000 unidades.
“Estamos confiados en que con este nuevo
programa, que atiende múltiples necesidades
en el mercado de vivienda actual,
lograremos impulsar el sector inmobiliario
en Puerto Rico y facilitar la obtención
de una vivienda digna y segura para todos
los puertorriqueños”, expresa Moll Stubbe,
quien se desempeña como gerente de
proyectos senior y socio de Prisa Group,
empresa de desarrollo y construcción de
proyectos residenciales.
Bajo el programa denominado “Impulso
Vivienda 2011”, aquellos consumidores
que adquieran una casa nueva entre el 1ro
de septiembre de 2010 y el 30 de junio de
2011 se ahorrarán el pago de sellos y comprobantes,
que le añaden cientos de dólares
a cada transacción. Aquellos compradores
de residencias existentes o propiedades
comerciales valoradas en hasta $3
millones pagarán la mitad del valor de los
sellos y comprobantes requeridos.
La medida también exime a los compradores
de viviendas nuevas de las contribuciones
sobre la propiedad, y de la sobretasa
especial del Centro de Recaudación de
Ingresos Municipales, por cinco años. Por
otro lado, se posponen y/o reducen los pagos
de ganancia de capital al momento de
vender una propiedad. Se ha dicho que el
CRIM dejará de recibir $8 millones anuales
como resultado de éstas exenciones.
Bajo la segunda medida, “Mi seguro hipotecario”,
el comprador de una propiedad
nueva o existente valorada en no más de
$300,000, podrá financiar hasta un 105
por ciento del precio de la compra a través
de unos seguros compartidos entre el
gobierno y el banco hipotecario. Este programa
también exime al comprador de tener
que desembolsar dinero al momento
de la transacción.
Las otras dos medidas – “Mi nuevo hogar”
y “Estímulo al mercado de alquiler” —
respectivamente ofrecen subsidios para vivienda
de interés social y le exime a dueños
de propiedades residenciales para alquiler
del pago de contribuciones sobre
ingresos por 10 años.
En síntesis, el gobernador ha expresado
que el propósito de los nuevos incentivos
es estimular el mercado de viviendas y reactivar
la industria de la construcción.
“Definitivamente hoy se acelera el tiempo
para que podamos pasar la crisis más rápido
– es muy buena noticia”, apunta Moll
Stubbe. “Me consta que el estímulo para la
vivienda es el más completo y abarcador
que se ha dado, todo a la vez”.
El ejecutivo de Prisa Group es egresado
de la escuela de arquitectura de Syracuse
University en el 1994. Durante su carrera,
Moll Stubbe ha dirigido proyectos de
envergadura, tales como el Dorado Beach
East, Sabanera del Río y Veredas en el
pueblo de Dorado. Aparte de presidir la
ACH, Moll Stubbe es miembro del Colegio
de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas
de Puerto Rico y pasado miembro del
Community Development Council del Urban
Land Institute.
AGUAS TORMENTOSAS
El mercado de la vivienda lleva navegando
aguas tormentosas desde el 2006,
cuando el crecimiento de la economía local
comenzó a caer. Las inversiones colocadas
en el sector de la vivienda eran abarcadoras,
y la compraventa de propiedades era
enérgica. De igual forma, los precios y valores
de las propiedades subían, en algunos
casos, un tanto desmesuradamente.
Según datos de la Junta de Planificación,
entre el 2006 y el 2008 se construyeron
casi 38,000 unidades nuevas de vivienda,
muchas de las cuales todavía siguen vacías,
dado el hecho de que el poder adquisitivo
del consumidor se redujo drásticamente
durante dicho período.
Ese auge en la construcción de vivienda
se facilitó, en parte también por un auge en
préstamos para construcción y desarrollo
de terrenos, que aumentaron en un 48 por
ciento entre el 2005 y el 2008, de acuerdo
a data recopilada por la Oficina del Comisionado
de Instituciones Financieras.
Sin embargo, toda esa actividad se detuvo
en el 2008, cuando el sector de la construcción
virtualmente se paralizó. “Hace
unos dos años que el sector está paralizado
y se ha reconocido que el 2010 ha
sido el peor año para el sector”, puntualiza
Moll Stubbe.
Otro problema que surgió durante la
época de las “vacas gordas” del sector de
vivienda, fue el aparente descontrol en la
valorización de las propiedades. “Por mucho
tiempo nos acostumbramos a que el
crecimiento [en el valor de las propiedades]
era eterno y que no bajaba”, dice el
ejecutivo. Este fenómeno se atribuye en
parte a las especulaciones de mercado que
hubo, no sólo por parte de los desarrolladores,
sino también por los compradores
de propiedades.
De hecho, esa práctica, dice Moll Stubbe,
es la que ha llevado a que se perciba,
erróneamente, que ha habido una desvalorización
fuerte en el mercado de bienes
raíces. Algunos informes de prensa ponen esa caída en un 25 por ciento, lo
que supondría una pérdida en riquezas
de $27,000 millones. Dicha pérdida de valor
cobra aún más importancia en Puerto
Rico, donde el mayor activo de cada familia
es su residencia.
Sin embargo, Moll Stubbe afirma que
no es justo llegar a una conclusión que
aplique por igual a todos los segmentos
del mercado de vivienda. “Diferentes sectores
se han afectado de forma distinta.
Hay mercados donde quizás hubo mucha
especulación – por ejemplo en el high-end.
No hay un solo número que se debe considerar
en cuanto a desvalorización, porque
hay que estudiar cada [segmento del]
mercado individualmente”.
Por otro lado, se espera que con el paquete
de incentivos gubernamentales se logre
atajar un poco el problema de la construcción
informal que se dice está arropando
a la Isla. Ese tipo de construcción no
planificada es algo que la ACH ha estado
batallando por años. “Ahora mismo, el 55
por ciento del desarrollo de vivienda es informal,
no planificado, y eso es algo que
definitivamente hay que atender”, subraya
el desarrollador.
Este tipo de propiedad, generalmente,
se hace sin contar con los estudios o el
peritaje necesario y requerido. Tampoco
pasa por proceso de revisión y obtención
de permisos, lo que resulta en vivienda insegura
y con una demanda en la infraestructura,
servicios esenciales y servicios
municipales desproporcionada con relación
a la vivienda formal, según lo ha expresado
la propia ACH.
¿Y AHORA QUÉ?
Impulsado por la esperanza de que el
programa gubernamental de incentivos
reactivará el sector, Moll Stubbe dice que
el tiempo ha llegado para “echar el negocio
hacia adelante”.
La expectativa es que este programa
sea una herramienta para reducir inventarios
mientras se protegen los valores
de las propiedades. “Este mercado de la
vivienda es uno de oferta y demanda. [En
este momento] hay una sobre oferta que
supera las 11,000 unidades y eso, unido
a otros factores, ha provocado una devaluación
en algunos sectores de vivienda en
Puerto Rico. En la medida que ese inventario
se reduzca y comience a balancearse
esa oferta y demanda, no tengo duda
que también tendrá un impacto positivo
en la recuperación de los valores”, señala
el líder de la ACH.
“A pesar de que este año se va a adelantar
la estabilización de valores y el asunto
de suplir la demanda, no hay varita mágica
para recuperar la economía de Puerto
Rico,” subraya Moll Stubbe. No obstante,
añade que los desarrolladores deben seguir
la tendencia de mirar hacia propiedades
que atraigan inversión extranjera, que
a su entender, es donde está el dinero y
el potencial de crecimiento. “Por ejemplo,
el área de turismo de lujo apoya el costo
de los servicios. Y aparte de eso, las propiedades
más caras se tienen que mercadear
a inversionistas de afuera que quieran
poner su dinero aquí”.
Para lograr esa recuperación económica,
Moll Stubbe propone cuatro principios
a seguir: reducir costos, buscar la manera
de hacer todo de forma más económica;
servir los mercados siendo competitivos,
no sólo entre los participantes de las
diferentes industrias, sino también como destino de inversión; evolucionar la oferta
revolucionando cómo hacemos negocios,
que incluye estudiar las limitaciones económicas
de la Isla, entre otros elementos;
y, usar la tecnología para servir la economía,
que no es otra cosa que aplicar los
conceptos tecnológicos para maximizar la
utilización de fondos y eficiencias al momento
de invertir.
“Para virar la tendencia que lleva viviendo
Puerto Rico, donde se ha reducido la
actividad económica y muchos dueños de
hogares han perdido valor en su vivienda,
hay que tomar medidas inmediatas y de
envergadura. Con este nuevo programa de
incentivos, el gobernador ha entregado al
comprador de vivienda una caja de herramientas
completa, llena de nuevas alternativas
para obtener un hogar planificado,
digno y seguro”, sostiene.
Y para los desarrolladores, su consejo
es que aprovechen la coyuntura histórica
para reinventarse y así estar listos
para el próximo despunte en el sector
de vivienda.■
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